NÚMERO ESPECIAL 400 EDICIONES DE NOVEDADES BIOQUÍMICAS
Entrevista a Silvia Morilla Ex presidenta de la Asociación Bioquímica Argentina (ABA)
Tercera mujer en presidir la ABA en sus 70 años de entonces, Silvia Morilla repasa cómo era -y cómo cambió- el lugar de la mujer en la bioquímica, las dos crisis más duras que le tocó atravesar como dirigente y lo que significan, para un sector históricamente atomizado, los 400 números de Novedades Bioquímicas.
Usted fue una de las pocas mujeres en presidir la ABA en toda su historia. ¿Cómo era el lugar de la mujer en la bioquímica cuando empezó su carrera, y qué cambió?
Cuando empecé, éramos muy pocas ocupando lugares donde se toman las decisiones. La bioquímica siempre fue una carrera de mujeres en las mesadas y en las aulas , pero de varones en su conducción.
Cuando asumí la presidencia de ABA, ésta cumplía 70 años de existencia y fui la tercera presidenta mujer. Yo recuerdo haber entrado a reuniones donde era la única mujer. Tenías que demostrar solvencia técnica constantemente, y lidiar con esa cosa de que si eras firme, eras “difícil”, y si eras conciliadora, te faltaba carácter.Y saber que por el mismo trabajo las mujeres cobrábamos menos.
¿Qué cambió? Cambió la sociedad, menos machismo y más inclusión de la mujer gracias a su lucha por la igualdad. Hoy es impensado un panel solo de varones, una comisión directiva sin paridad, una discusión salarial sin perspectiva de género. Las colegas jóvenes ya no piden permiso para ocupar lugares, los ocupan. Dejamos de ser “la bioquímica mujer” para ser, simplemente, bioquímicas. Esa naturalización es nuestra gran conquista. Todavía falta…
En sus años de gestión institucional, ¿cuál diría que fue el momento más difícil que tuvo que atravesar el sector?
Tuvimos dos momentos muy distintos y muy duros. La crisis estructural del 2001-2002. Ver colegas que cerraban el laboratorio de toda una vida, la ruptura de la cadena de pagos con las obras sociales, la falta de insumos importados. Tuvimos que salir a defender el arancel bioquímico como se defiende la casa. Como una gestión de resistencia.
El segundo, la pandemia. Crisis existencial. De un día para otro pasamos de ser invisibles para la sociedad a estar en el centro de la escena. El laboratorio sostuvo el diagnóstico con jornadas extenuantes, con miedo, con colegas sin descanso Fue un orgullo inmenso ver la respuesta del sector, pero fue también el momento de mayor agotamiento físico y emocional que recuerdo.
Y la ACTUAL por las políticas restrictivas en salud Sin insumos ,con profesionales desmoralizados luchando por sus escasos honorarios y el sector público desmantelado.
De la bioquímica que ejercía al principio de su carrera a la de hoy, ¿qué es lo que más cambió y qué es lo que, sorprendentemente, sigue igual?
Cuando empecé, hacíamos todo manual: el recuento en cámara de Neubauer, las pipetas de vidrio que lavábamos. Hoy tenemos automatización total, trazabilidad, biología molecular en la rutina, sistemas informáticos. Hemos ganado en precisión y seguridad.
Lo que sigue igual , es lo esencial. Sigue siendo una profesión de guardia y de trinchera. Sigue siendo la misma responsabilidad a las 3 de la mañana frente a un resultado crítico que puede cambiar una conducta médica. Sigue siendo el mismo vínculo de confianza con el paciente. Y sigue siendo la misma pelea por el reconocimiento de nuestro acto bioquímico. La tecnología cambia, la vocación permanece intacta.
¿Cómo transformaron la ciencia y los cambios sociales el rol cotidiano del bioquímico en estos años?
Nos transformaron de ejecutores a intérpretes. Nuestro rol terminaba más en el dato. Hoy nos piden que expliquemos, que asesoremos, que integremos.
Socialmente, dejamos de estar solo puertas adentro del laboratorio. Hoy estamos en equipos interdisciplinarios, en salud pública, en gestión de calidad, en la industria, en la pericia judicial. La bioquímica se volvió una profesión mucho más pública y mucho más consultiva. Ya no somos solo el que hace el análisis, somos el que ayuda a entender qué significa.
Novedades Bioquímicas cumple 400 números. ¿Qué representa para usted una publicación así en un sector tan atomizado en instituciones y colegios?
Representa un milagro de coherencia en este país tan castigado.
Somos un sector históricamente atomizado: ABA, CUBRA, FABA, cada colegio provincial, cada federación, cada especialidad. A veces nos cuesta mucho hablar con una sola voz.
Y Novedades Bioquímicas logró junto a ABA ,como institución madre, ser el punto de encuentro.
Durante 400 números fue la mesa común donde todos nos leímos, donde nos enteramos de lo que pasaba en Jujuy y en Tierra del Fuego, donde discutimos aranceles, calidad, formación, política sanitaria.
En épocas sin internet, era literalmente nuestro WhatsApp en papel. Y hoy, sigue siendo nuestra referencia creíble. 400 números no son 400 revistas. Son 400 veces que alguien dijo “vale la pena seguir manteniendo unida a esta profesión”. Y eso, para mí, es profundamente emocionante.

66° CONGRESO ARGENTINO DE BIOQUÍMICA, organizado por ABA, del 13 al 15 de octubre de 2004. Tapa N° 137 NOVEDADES BIOQUÍMICAS.



