EL IMPACTO DEL PROGRAMA PILI 

El uso sistemático de indicadores de gestión permite a los laboratorios clínicos optimizar procesos, reducir errores y mejorar su desempeño global. Los resultados de la cuarta edición del Programa  Interlaboratorial de Indicadores(PILI) del 2025 muestran cómo la medición comparativa se consolida como una herramienta clave para gestionar con precisión y calidad.

El análisis sistemático de indicadores permite construir una visión integral del laboratorio, abarcando todas las etapas: preanalítica, analítica y postanalítica,  y los procesos de gestión. Esta mirada transversal resulta clave para identificar puntos críticos que, en muchos casos, no se evidencian al analizar cada área de manera aislada.

Durante el PILI 2025, más de 50 laboratorios participaron en el seguimiento periódico de indicadores, lo que permitió consolidar una base de datos comparativa y analizar el comportamiento de los procesos en distintos contextos organizacionales.

Entre los principales indicadores utilizados para la gestión se destacan aquellos vinculados a la fase preanalítica, como las recitaciones por errores en la toma de muestras (A14) y los errores en el ingreso de pacientes (A12). Estos indicadores permiten evaluar la calidad de los procesos iniciales, donde se concentra una parte significativa de los desvíos que impactan en la confiabilidad del resultado.

En la fase analítica, uno de los indicadores centrales es la aceptación en controles de calidad externos (A2), que constituye una referencia directa sobre la precisión y exactitud de las determinaciones. Su mejora sostenida refleja avances en la estandarización de técnicas, el control de procesos y la confiabilidad de los resultados.

En la etapa postanalítica, el indicador de informes demorados (A10) adquiere especial relevancia, ya que permite monitorear la capacidad de respuesta del laboratorio y el nivel de cumplimiento. La reducción de este indicador a valores inferiores al 1,5% evidencia mejoras en la organización interna, la gestión de flujos de trabajo y la eficiencia operativa.

También hay indicadores en los tiempos de respuesta en muestras derivadas, en la medición de los errores de validación, vinculados a tiempos de espera y a la satisfacción del paciente, entre otros.

En los resultados obtenidos respecto a otros años se observa una evolución positiva en la aceptación en controles de calidad externos, una disminución significativa en la tasa de informes demorados y una reducción en los errores de validación. Estas mejoras reflejan la capacidad de los laboratorios para transformar la medición en acciones concretas.

El intercambio de experiencias entre laboratorios aporta un valor adicional. Casos compartidos en el último WorkShop del PILI por instituciones como LACIN, IACA, IDAC, IBC, NANNI, INDABI, LADIAC y ORELLANO muestran que la mejora sostenida se apoya en la combinación de medición, análisis y gestión activa de los procesos.

En un entorno donde la calidad de los servicios de salud y la eficiencia operativa son cada vez más exigidas, la gestión de indicadores se consolida como una herramienta indispensable. No solo permite monitorear el desempeño, sino también intervenir sobre los procesos con mayor precisión.

Más información:  pili@sgoconsultora.com.