NÚMERO ESPECIAL 400 EDICIONES DE NOVEDADES BIOQUÍMICAS
Entrevista a Juan Carlos Rapela
Presidente de Laboratorio Rapela, fundado en 1979

Con 47 años de historia, más de 350 colaboradores y unidades clínica, veterinaria e industrial, Juan Carlos Rapela repasa el crecimiento del laboratorio que fundó en 1979: las certificaciones que lo distinguieron, la crisis de 2001 y cómo convive hoy su
mirada de fundador con la de las nuevas generaciones que conducen la empresa.
Fundó el laboratorio en 1979 y hoy, 47 años después, es una empresa consolidada. ¿Cómo describiría ese crecimiento?
Fundé el laboratorio en 1979. Hoy, 47 años después, la institución cuenta con un equipo de más de 350 colaboradores y tres unidades de negocio consolidadas: clínica, veterinaria e industria.
Disponemos de 3.500 m2 propios y 14 centros de atención ambulatoria. A su vez, nos encontramos construyendo un nuevo edificio de otros 3.500 m2 contiguo a nuestra sede central, diseñado exclusivamente para dar respuesta a la creciente demanda de la división industrial.
En materia de calidad, contamos con certificación ISO 9001 integral, acreditación ISO 15189 en las áreas clínica y veterinaria, e ISO 17025 en la unidad de industria. Integramos las redes oficiales de SENASA, ANMAT y RENACLAB, y poseemos reconocimientos internacionales del Consejo Oleícola Internacional y del MAPA de Brasil, además de formar parte de ALAC, CALAB y CALIBA.
¿Cuál fue la decisión estratégica que marcó un punto de inflexión en ese crecimiento?
Desde el primer día fijamos el norte en la excelencia analítica y prestacional. Fuimos el segundo laboratorio clínico del país en acreditar la ISO 15189, y pioneros en certificar estándares ISO 9000 de manera institucional.
Con esa base consolidada, dimos un paso más: posicionar el desarrollo tecnológico y la orientación al servicio como motores estratégicos. Fuimos pioneros en la entrega de resultados vía web para pacientes, incorporando el seguimiento histórico y evolutivo de los analitos, una prestación inédita y muy valorada en aquel momento.
Nuestro alcance también evolucionó de manera sostenida: comenzamos enfocados en la atención ambulatoria de análisis clínicos humanos y luego extendimos la cobertura a centros sanatoriales con internación -hoy operamos en tres sanatorios de la Ciudad de Buenos Aires-. La incorporación temprana de tecnología de alta complejidad nos permitió dar respuesta a prácticas poco habituales, estableciendo un claro diferencial técnico.
En 47 años de trayectoria, ¿cuál fue el momento más desafiante que debieron afrontar y cómo lo sortearon?
Sin dudas, la crisis de 2001 representó un desafío crítico en los planos económico y financiero.
Gracias al enorme compromiso de todo el equipo de trabajo y a una estricta reingeniería orientada a la optimización de procesos y costos, logramos superar esa coyuntura con éxito, emergiendo con un modelo de gestión mucho más resiliente y fortalecido.
¿Qué otros hitos de innovación destacaría en la trayectoria del laboratorio?
A lo largo de estas casi cinco décadas impulsamos innovaciones que marcaron tendencia: el desarrollo de la toxicología laboral especializada, la biología molecular aplicada a la medicina veterinaria y una plataforma digital para que los veterinarios gestionen desde la solicitud analítica hasta la interpretación diagnóstica en sus dispositivos móviles.
En procesos, fuimos de los primeros en integrar órdenes médicas digitales, implementar la entrega de informes vía WhatsApp, desarrollar metodologías bajo exigencias del COI para certificar aceites de oliva de exportación y diseñar un software de laboratorio propio, capaz de integrar en una sola arquitectura modular las tres ramas de la empresa.
Es una empresa familiar donde hoy se integran nuevas generaciones. ¿Cómo dialoga la visión del fundador con la impronta de quienes hoy dirigen las áreas operativas?
Hoy mi función principal es acompañar, aportando perspectiva estratégica y el bagaje cosechado a lo largo de este camino. La conducción ejecutiva recae en las nuevas generaciones: Diego lidera la división de industria, mientras que Alejandro está al frente de los sectores clínico y veterinario.
Ambos cuentan con una rigurosa formación profesional y de posgrado, complementada con un equipo interdisciplinario de primer nivel, lo que nos otorga una gran solidez operativa. En una coyuntura donde el sistema de salud plantea constantes desafíos de sostenibilidad, contar con un modelo diversificado, respaldado por calidad acreditada, trayectoria e innovación
permanente, es sin dudas nuestro mayor diferencial.



