DR. ENRIQUE OCAMPOS, PRESIDENTE DE CUBRA
“Debemos aprender a utilizar la inteligencia artificial y tenerla como aliada”
A menos de un año de asumir sus nuevas autoridades, la Confederación Unificada Bioquímica de la República Argentina (CUBRA) avanza en la actualización del NBU, la capacitación profesional y la integración de nuevas tecnologías. Su presidente, Dr. Enrique Ocampos, analiza los desafíos económicos, tecnológicos e institucionales que enfrenta hoy la profesión.
– ¿Cuáles son hoy las principales prioridades y ejes de trabajo de la gestión?
– Desde que iniciamos esta gestión, una de las prioridades fue terminar de organizar el NBU. Le hemos cambiado la forma de verlo y le estamos agregando funciones para que no sea solamente un visualizador de cuánto vale una práctica, sino también una herramienta de consulta para los bioquímicos de toda la República Argentina.
Además, se redefinieron funciones dentro de las distintas comisiones y comités de la entidad para fortalecer el trabajo profesional, académico e institucional.
“CUBRA tiene que ser el referente nacional de la bioquímica y estamos trabajando para que así sea”.
– ¿Cómo analiza la situación actual del ejercicio profesional?
El contexto es complejo. El ejercicio profesional está cada vez más complicado. Por un lado, la participación creciente de otras profesiones en actividades tradicionalmente vinculadas a la bioquímica y, por otro, la situación económica de los laboratorios.
Tenemos muchísimos gastos: Controles de calidad, residuos patógenos, servicios, salarios y reactivos que aumentan permanentemente. A eso se suman los plazos de pago de las obras sociales y prepagas. Hoy muchos laboratorios tienen que hacer verdaderos malabares para llegar a fin de mes”.
– Argentina presenta realidades muy heterogéneas entre regiones y provincias. ¿Cómo trabaja CUBRA en temas vinculados a aranceles, NBU y sostenibilidad de la prestación de análisis clínicos?
– Una de las principales dificultades del sector es precisamente la diversidad de situaciones que existen entre provincias e incluso dentro de una misma región.
Yo soy de Catamarca, en el NOA, y tenemos valores muy dispares. A veces hay laboratorios que trabajan por fuera de los colegios profesionales o aparecen prestadores alternativos, y eso lamentablemente va en detrimento de nuestra profesión y de la economía de los laboratorios, porque termina afectando los aranceles.
Las provincias donde los bioquímicos trabajan agrupados a través de colegios profesionales o asociaciones suelen lograr mejores condiciones de negociación. No son los aranceles que deberíamos tener, pero son mejores que en aquellas provincias donde el sector está dividido.
No obstante, el margen de acción de una entidad nacional tiene límites. Los contratos los manejan las provincias, no CUBRA. Lo que nosotros hacemos es acompañar a las entidades locales y, cuando es necesario, dialogar con obras sociales y prepagas para explicar cuáles son los fundamentos técnicos y económicos que justifican determinados valores arancelarios.
En ese sentido, la Confederación continuará acompañando los reclamos vinculados a la sostenibilidad de los laboratorios clínicos en todo el país. Es una tarea que CUBRA ha realizado históricamente y que va a seguir realizando a través de toda su mesa ejecutiva
Automatización, inteligencia artificial y POC
Ocampos destaca que la automatización y la digitalización ya forman parte de la realidad cotidiana de los laboratorios argentinos. “Los errores analíticos prácticamente han desaparecido gracias a la automatización”, señala.
Respecto de la inteligencia artificial, considera que se trata de una herramienta que llegó para quedarse. “Debemos aprender a utilizarla y tenerla como aliada para mejorar la capacidad diagnóstica”, afirma.
Sobre los dispositivos de diagnóstico en el punto de atención (POC), remarca que “siempre tiene que haber un bioquímico detrás de cualquier metodología de este tipo, validando y supervisando los procesos”.
El futuro del laboratorio
Según el presidente de CUBRA, el laboratorio bioquímico continuará siendo un actor esencial dentro del sistema sanitario. “El 70% del diagnóstico médico lo hace un laboratorio”, recuerda.
Por eso considera que los bioquímicos deben tener un rol central en la prevención, el diagnóstico temprano y el seguimiento de enfermedades. Hacia adelante, identifica como uno de los principales desafíos la incorporación inteligente de nuevas tecnologías. “Tenemos que involucrarnos con la inteligencia artificial y ver cómo la acoplamos a nuestros laboratorios para seguir mejorando la atención y el beneficio de los pacientes”, concluye.



