Cercanía y Calidad, aún en las distancias más exigentes
Entrevista a Raúl Guillén – Laboratorios IMAG, Río Gallegos, Santa Cruz
Raúl Guillén, de Laboratorios IMAG en Río Gallegos, cuenta cómo sostener un diagnóstico de calidad en la Patagonia: distancias, logística de frío, automatización y el desafío de la digitalización futura.
¿Cuáles son hoy los principales desafíos para sostener y desarrollar un laboratorio de análisis clínicos en su zona?
Son fundamentalmente logísticos y de recursos humanos. Operamos una red regional en la Patagonia, con grandes distancias y clima adverso, lo que exige una cadena de frío y una gestión de estabilidad preanalítica muy rigurosas para las muestras derivadas desde las sucursales. A eso se suma la dificultad para incorporar y retener personal técnico calificado en el interior, y el costo y acceso a reactivos e insumos importados en un contexto económico volátil. Sostener certificaciones de calidad con estos condicionantes es un esfuerzo permanente.
¿Cómo impactan las características demográficas y epidemiológicas de su región en la demanda de estudios y en la organización del laboratorio?
Santa Cruz tiene baja densidad poblacional y una población dispersa en un territorio extenso, con fuerte presencia de actividad hidrocarburífera y minera que genera demanda de salud ocupacional. Predominan las patologías crónicas cardiometabólicas -dislipidemias, diabetes, enfermedad cardiovascular-, lo que orienta buena parte de nuestro menú de estudios. La dispersión geográfica nos obliga a descentralizar la toma de muestras y centralizar el procesamiento, para garantizar homogeneidad analítica en toda la red.
En un contexto de avances tecnológicos constantes, ¿qué estrategias implementan para incorporar innovación y mantener estándares de calidad diagnóstica?
Trabajamos sobre un núcleo de automatización e informática: un sistema informático de laboratorio con interfaces bidireccionales a los analizadores, plataformas modulares de química clínica e inmunoensayo, y un sistema de gestión de calidad bajo norma ISO 9001:2015. La innovación la incorporamos de forma planificada, en buena medida a partir de nuestra pertenencia a la Asociación de Laboratorios de Alta Complejidad (ALAC), red nacional que nos mantiene actualizados en equipamiento, servicios al paciente y nuevas tecnologías. A esto se suma un fuerte componente de capacitación continua del personal -tanto en congresos y actualización bioquímica como en cursos de habilidades blandas-, de modo que la incorporación tecnológica venga acompañada del desarrollo profesional del equipo.
¿Qué rol cumple el laboratorio en la red de atención sanitaria local y cómo se articula con médicos, centros de salud y hospitales de la región, tanto público como privado?
IMAG es un laboratorio privado. Nuestra articulación es principalmente con médicos y centros de salud del ámbito privado de la región, a quienes brindamos soporte diagnóstico con informes oportunos y confiables. No integramos una red pública local, pero sí actuamos como referencia analítica para una amplia zona a través de nuestras sucursales, acercando el laboratorio al paciente del interior santacruceño. El vínculo con el médico solicitante -comunicación de valores críticos, interconsulta e interpretación- es central en nuestro trabajo.
Pensando en los próximos años, ¿qué cambios cree que marcarán el futuro del laboratorio clínico en el interior de Argentina?
El futuro pasa por la digitalización e interoperabilidad de resultados, mayor automatización para compensar la escasez de personal técnico, y descentralización con point-of-care donde las distancias lo justifiquen. Sumo el avance del diagnóstico molecular, la incorporación gradual de inteligencia artificial como apoyo a la validación y la gestión, y una medicina cada vez más preventiva y personalizada. El desafío será adoptar todo esto manteniendo cercanía y calidad en contextos geográficos exigentes.



