El Laboratorio del Hospital Británico: calidad, formación e inteligencia artificial

Con casi 180 años de historia y una fuerte impronta docente, el Hospital Británico sostiene un Laboratorio Central de alta complejidad, activo las 24 horas, los 365 días del año. Alexis Muryan, Jefe del Laboratorio, conversó con Novedades Bioquímicas sobre organización, calidad, formación de residentes, inteligencia artificial y el futuro del rol del bioquímico dentro de un hospital universitario.

¿Cómo se organiza hoy el laboratorio de un hospital de esta escala?

El Laboratorio Central de Análisis Clínicos está integrado por un Jefe de Laboratorio, que es el Director Técnico, y una Dirección compuesta también por el Jefe de Gestión y Procesos y el Jefe de Calidad Analítica. A eso se suma un Departamento de Calidad, con el propio Jefe de Laboratorio, un Jefe de Gestión y Procesos, un Jefe de Calidad Analítica, un Coordinador de Gestión y Procesos y un Coordinador de Calidad Analítica. Contamos con una recepción de pacientes con nueve puestos administrativos, y estamos divididos en sectores: Extracciones, con ocho puestos, Preanalítico, Química Clínica, Medio Interno y Hemostasia, Hematología, Endocrinología, Proteínas, Orinas, Virología y Banco de Sangre, Microbiología, Autoinmunidad y Biología Molecular. Cada sector tiene el personal necesario para funcionar: encargado bioquímico, bioquímico y técnico. Hoy somos 96 colaboradores -entre extraccionistas, técnicos y bioquímicos- más ocho residentes, divididos en turno mañana y tarde. Por la noche trabajan dos equipos que se alternan día por medio, integrados por un bioquímico, dos técnicos, un extraccionista y un administrativo. Los fines de semana y feriados cubrimos de 8 a 20 horas con personal que trabaja exclusivamente esos días. Tenemos dos residencias bioquímicas, una en Bioquímica Clínica y otra en Microbiología, y a nivel institucional dependemos de la Dirección Médica del hospital. Además del Laboratorio Central, tenemos un laboratorio propio en el Centro Médico de Microcentro, y puntos de extracción externos donde se realizan extracciones de sangre y algunos análisis en las sedes de Vicente López, Lanús, Lomas de Zamora y Quilmes.

¿Cuáles son los mayores desafíos de sostener un servicio de alta complejidad las 24 horas?

Trabajamos los 365 días del año, las 24 horas, procesando los análisis de rutina y los de guardia. Los principales desafíos que se presentan hoy en un laboratorio de alta complejidad para sostener un servicio de calidad pasan por trabajar en la capacitación permanente del personal, mantener una comunicación fluida, cuidar el clima laboral y hacer coaching constante para sostener el compromiso y la responsabilidad del equipo. A eso se suma la renovación de los equipos de laboratorio, con la consiguiente actualización de las metodologías, que aumenta la sensibilidad y la especificidad diagnósticas, y una innovación permanente que permite mantener y mejorar la calidad de la alta complejidad del laboratorio. Por eso el mayor desafío no es sólo gestionar un laboratorio cada vez más complejo, sino lograr que esa complejidad se traduzca en mejores decisiones clínicas por parte del cuerpo médico y mayor seguridad para el paciente. Al estar acreditados por la norma IRAM-ISO 15189, cumplimos estrictamente con requisitos de calidad y competencia para realizar los análisis, y la aplicación de la norma es transversal a todos los procesos del laboratorio. Todos los años hacemos el proceso de revisión por la Dirección, que consiste en examinar todos los procesos principales en busca de oportunidades de mejora, y trabajamos también en la gestión del riesgo, identificando y evaluando los riesgos posibles y determinando las acciones a tomar en caso de que se presenten.

¿Qué rol cumple la formación de residentes en la cultura del laboratorio?

Tenemos residencia de Microbiología desde 1993 y de Bioquímica Clínica desde 1995, con el ingreso de un residente por año en cada una. Duran tres años, con un cuarto año optativo de jefatura. Desde su ingreso al hospital, los residentes tienen una inducción a cargo de Recursos Humanos y la Dirección Médica, donde reciben charlas sobre la visión, la misión y los valores del hospital, sus objetivos, sus actividades y su cultura: la calidad de trabajo es lo que distingue y prioriza el hospital en todos sus servicios. A su vez, cada vez que ingresan a un nuevo sector del laboratorio reciben una inducción específica, y su desempeño es monitoreado de cerca por el encargado de ese sector. Una vez capacitados, pueden empezar a hacer reemplazos de bioquímicos ante licencias por enfermedad o vacaciones, y una vez formados en los principales sectores de rutina, comienzan a cubrir turnos de mañana, tarde, noche, fines de semana y feriados, lo que les permite adquirir práctica real en la actividad asistencial. La formación teórica se basa, sobre todo, en conjugar los datos de los análisis con la historia clínica del paciente para pensar posibles diagnósticos, y en conocer la utilidad y las limitaciones de cada estudio, además de la formación que les da el responsable de cada área. Participan de los ateneos semanales del laboratorio, dictándolos o como oyentes, y de los ateneos mensuales del hospital. A través de la biblioteca, el hospital tiene un amplio menú de revistas científicas digitales que les permite actualizarse sin limitaciones de acceso, y se involucran activamente en trabajos de investigación clínica. Como particularidad, también rotan por Gestión y Procesos del laboratorio, lo que les da experiencia directa en todo lo relacionado con nuestra acreditación internacional, y al terminar cada rotación son evaluados. En el año de jefatura pueden optar por hacer rotaciones externas al hospital. De hecho, buena parte de nuestro plantel bioquímico actual son ex residentes que, al haber rotado por todos los sectores durante su formación, tienen un manejo muy amplio del laboratorio y aportan un valor extra a su función específica.

Dr. Alexis Muryan, Jefe del Laboratorio Central del Hospital Británico.

¿Cómo impactan la automatización y la inteligencia artificial en el día a día?

La automatización y la inteligencia artificial tienen un impacto enorme en la productividad, la seguridad, la calidad y la gestión del laboratorio. La automatización se aplica en los tres procesos principales -preanalítico, analítico y postanalítico- y abarca desde el ingreso de la orden médica, la recepción de la muestra, su identificación y trazabilidad, hasta el procesamiento, la autovalidación, la interpretación, la transmisión automática del resultado al sistema del hospital y el informe final. Esto permite reducir enormemente el trabajo manual, los tiempos de respuesta y los errores preanalíticos, que son la principal causa de desvíos, y le da mayor importancia al criterio profesional para interpretar los análisis, brindar información diagnóstica en la interacción con los médicos y resolver los casos complejos. La inteligencia artificial, principalmente, nos ayuda a interpretar resultados, analizar información compleja, resumirla y darle significado, reconocer imágenes como células, e integrar información entre distintas áreas o servicios. Un ejemplo concreto son las mejoras que logramos en nuestros indicadores: usamos indicadores del proceso preanalítico, como la solicitud de nuevas muestras, la modificación de órdenes médicas o el tiempo de espera en la recepción ambulatoria; indicadores del proceso analítico, como el sigma de los analitos, el porcentaje de analitos aceptados en encuestas de control de calidad externo o la tasa de service de los equipos; indicadores del proceso postanalítico, como informes demorados o modificados, la eficacia de la reprogramación de informes, el tiempo de respuesta de las muestras de guardia y el registro correcto de valores críticos; e indicadores de gestión, como la satisfacción del cliente interno y externo, la participación en investigación y la cantidad de capacitaciones y ateneos dictados por los bioquímicos. Para los próximos años, con estas herramientas vamos a necesitar menor supervisión rutinaria y mayor gobernanza profesional: menos presencia operativa y más responsabilidad estratégica. La supervisión del trabajo y la dedicación a resolver casos complejos van a ocupar la mayor parte del tiempo del bioquímico, que deberá estar informado de las novedades científicas que lo involucran, altamente capacitado y actualizado, y preparado también en todo lo relacionado con gestión.

¿Qué peso tienen la calidad y la acreditación en la gestión del laboratorio?

La calidad tiene que ser la prioridad en un laboratorio de análisis clínicos, ya que los resultados afectan las decisiones médicas y, por lo tanto, la salud de los pacientes. Nuestro laboratorio está acreditado desde 2019 por la norma IRAM-ISO 15189, lo que implica tener un sistema de gestión de la calidad en mejora continua y la competencia técnica para informar los analitos acreditados. Esa norma nos asegura estar trabajando con los más altos estándares de calidad a nivel mundial. Todos los años nos audita el Organismo Argentino de Acreditación para poder mantener la acreditación, y además, por exigencia de la norma, llevamos adelante una auditoría interna anual a cargo de una consultora externa. En cuanto al menú de prestaciones, que abarca análisis de rutina y de alta complejidad, a través de los años fuimos incorporando estudios como anticuerpos antifosfolipasa A2, anticuerpos anticocleares, galactomananos, paneles extendidos de autoinmunidad, estudio metabólico de litiasis renal, cultivos de materiales protésicos por sonicación y cultivo de orina automatizado, entre otros.

¿Cómo es el trabajo con las especialidades clínicas del hospital?

En el hospital hay una comunicación constante y fluida entre el laboratorio y los distintos servicios médicos. Participamos en toda decisión que involucre nuevas prestaciones a través de reuniones, ateneos y consultas permanentes con los servicios médicos. La detección de inconsistencias en los resultados, el conocimiento de la utilidad y las limitaciones de cada prestación, y la comprensión de la clínica son aportes fundamentales del bioquímico en su rol profesional para acercarle información al médico en la toma de decisiones clínicas. Según distintas fuentes, entre el 60 y el 70% de las decisiones clínicas médicas están basadas en resultados de laboratorio, y eso incluye la admisión, el alta o el tratamiento de un paciente. Vamos incorporando distintos análisis de acuerdo con las necesidades médicas, la aparición de nuevos biomarcadores en el mercado, la adopción de equipamiento que permita sumar nuevas prestaciones y la relación costo-beneficio. Cuando esta última no se cumple y el médico igual necesita contar con el resultado, derivamos el estudio a un laboratorio externo.

¿Hacia dónde evoluciona el rol del bioquímico en los próximos años?

Con los avances tecnológicos y la inteligencia artificial, el rol del bioquímico dentro del laboratorio está cambiando. Por eso creo que a la formación universitaria del bioquímico hay que sumarle una orientación hacia la capacitación en informática, inteligencia artificial, análisis de datos, control de calidad y gestión del laboratorio basada en costos, productividad e interpretación de indicadores. También va a tener que capacitarse cada vez más en investigación básica y clínica, y en la publicación de trabajos científicos.

Personal del Laboratorio Central.